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Cierto que el momento actual que estamos viviendo a causa del estado de alarma decretado por el Gobierno de nuestra nación a causa de la pandemia del coronavirus, ha trastocado un poco nuestros planes de boda y celebraciones varias para este año que inicialmente pintaba genial al ser capicúa. Pero tampoco hace falta que seamos tan alarmistas y pesimistas que no podamos ver la luz al final del túnel.

Por supuesto, saldremos de esta crisis viral y volveremos a ser los de antes, quizá un poco más precavidos, pero probablemente con más ganas de vivir y disfrutar del momento, en parte para recuperar el tiempo perdido. Eso sí, sin arriesgar nada en salud eh?

Por supuesto, aquellas celebraciones que se hubieran programado para el próximo mes de abril, y por precaución, incluso un poco más allá, son en su mayoría inviables o en cualquier caso, poco aconsejables. La creciente propagación del virus y los números que nos asisten cada día nos hacen ser precavidos y procurar evitar riesgos innecesarios.

Inicialmente, en este mismo momento, casi nos lo impide el estado de cuarentena al que estamos sometidos por ley –por Real Decreto, mejor dicho- que, aún permitiendo la celebración de ceremonias tanto civiles como religiosas, sólo es bajo la condición de la “adopción de medidas organizativas para evitar aglomeraciones de personas, en función de las dimensiones y características de los lugares, de tal manera que se garantice a los asistentes la posibilidad de respetar la distancia de al menos un metro entre ellos”. Claro está que mientras los Registros Civiles y Ayuntamientos no celebrarán bodas civiles, durante el tiempo que perdure el estado de alarma, salvo “riesgo de muerte” (artículo 52 del Código Civil); la Iglesia, especialmente varias archidiócesis, como la de Madrid –donde el contagio roza cifras incalculables- han propuesto el aplazamiento de las ceremonias en la medida de lo posible. Otra cosa es el banquete posterior al enlace, es decir, la celebración propiamente dicha, al estar cerrados los restaurantes que los iban a albergar.

Eso sí, saldremos de esta situación actual, como os hemos dicho anteriormente, y de modo gradual –sobre todo respecto a los posibles desplazamientos tanto en territorio nacional como del extranjero-, podremos ir retomando la normalidad, de forma que volveremos a nuestra vida cotidiana, y, por supuesto, a disfrutar de las celebraciones que teníamos pendientes o ya programadas para los meses veraniegos. Junio, Julio, Agosto , Septiembre e incluso octubre seguirán siendo meses fuertes y, qué duda cabe que las celebraciones durante las estaciones de otoño e invierno –que últimamente, a causa de la climatología, parecen más primaverales que invernales– pueden ser también una opción interesante a barajar.

Otra cosa son las comuniones que, después del parón de la catequesis, aún no sabemos qué camino podrán tomar. Aplazamiento quizá al mes de junio… Aplazamiento al año 2021…

Pero seamos positivos. Porque en ningún caso desde luego, la opción para las bodas y eventos de esta temporada será su cancelación definitiva, sino un aplazamiento hasta que corran tiempos más seguros desde el punto de vista de preservar nuestra salud. Ya sean dentro de unos meses o dentro de un año, las celebraciones no van a desaparecer y seguiremos disfrutando de ellas mientras tengamos salud para hacerlo.

Obviamente, nuestra recomendación para este momento y para cualquier momento futuro es la de que cuides mucho tu salud y la de los tuyos. Así que, por ahora al menos, “#quédate en casa”.